La fotografía con móvil, entre el arte y el periodismo

Crece el número de profesionales que utilizan móviles para tomar fotografías artísticas o informativas. Las aplicaciones permiten retocar imágenes desde el terminal y difundirlas en la red. La tendencia, denominada ‘iPhonegrafia’, está en auge.

IPHONEOGRAFIA

El legado que deja Steve Jobs es incalculable. Fue un gurú multimedia que unió tecnología y arte. «También revolucionó el mundo de la fotografía. El iPhone es la mejor cámara que hay», opina el fotoperiodista vasco David de Haro. Lleva 20 años en la profesión y asegura que con el smartphone ha recuperado la ilusión de hacer fotos por hobby. «En los viajes personales, ya solo me llevo el móvil», asegura. En enero pasado, presentó en Bilbao la muestra iPhonegrafía junto a Fernando Gómez, su compañero profesional. Museos, salas y centros culturales empiezan a abrir sus puertas al fenómeno. Eltérmino iPhonegrafía se refiere a las imágenes tomadas con dispositivos iPhone y fue acuñado por el británico Glyn Evans, cuya web es una referente en este campo. «El concepto mobile photografy es más adecuado, ya que se refiere a todos los smartphones», apunta Jordi V. Pou, un fotógrafo leridano fascinado con este movimiento. Pou ha participado en varias exposiciones en Nueva York, Berlín, Melboure y en su Lleida natal. La última se titula Eyephoneography y es una muestra itinerante, cuyo punto de partida fue el histórico Centro de imagen de Madrid. El 1 de noviembre llega a Barcelona de la mano de la FNAC y recorrerá otras ocho ciudades españolas. «Durante el siglo pasado, las fotografías estaban pensadas para ser impresas en papel. Ahora, la gran mayoría se quedan en la pantalla del ordenador y se distribuyen por la red, principalmente en redes sociales», asegura Pou. El móvil permite enfocar, disparar, retocar y colgar el resultado en unos minutos en internet. «Además la respuesta on line del público es inmediata», añade Pou. El fotógrafo catalán cuenta con el proyecto digital Kokovoko.info, una web que actualiza a diario con imágenes cotidianas de Lleida.

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AUMENTO DE MEGAPÍXELES / Para algunos profesionales los smartphones se han convertido en las cámaras más ultracompactas del mercado. «Permiten registrar la realidad con discreción», asegura De Haro que, a pesar de las limitaciones técnicas de los móviles ve «más ventajas que inconvenientes» en la iPhonegrafia. «Con una cámara de 3 megapíxeles, el tamaño de las fotos es pequeño. Y la lente de los móviles suele ser justa. Pero el nuevo iPhone 4S aporta mucha más calidad en su cámara», explica el fotógrafo. Apple presentó la semana pasada un nuevo teléfono inteligente con una cámara de 8 megapíxeles, que además ofrece la posibilidad de grabar vídeo en alta definición a 1080p con estabilizador de imagen. Si los móviles siguen perfeccionando su calidad, ¿peligra el futuro de las cámaras tradicionales? Algunas cámaras reflex ya ofrecen posibilidades de retoque fotográfico y tienen conexión wi-fi, como los smartphones. «Pero son muy caras», apunta De Haro. «Las cámaras van a tener que reinventarse en un mundo donde cada vez prima más la immediatez de la distribución», añade. PERIODISMO Y ARTE.

INSTINTO PERIODÍSTICO /«Con un móvil en el bolsillo, cualquiera puede convertirseen fotoperiodista», asegura Pou. La clave es estar en el momento adecuado, en el lugar oportuno. Esto es lo que le sucedió el 15 de enero del 2009 a Janis Krums, un usuario de Twitter (anónimo, hasta ese momento). Krums fotografió el amerizaje de un avión sobre el río Hudson Luz, filtros y efectos para disfrazar la vida cotidiana La East Gallery de Londres acoge una muestra con imágenes de aficionados retocadas por móvil de Nueva York y la colgó en Twitter. La instantánea dió la vuelta al mundo y las ediciones on line de los periódicos internacionales ilustraron la información con la imagen del tuitero. Fue el primero en ver y retratar la noticia. Se convirtió en fotoperiodista accidental y puso en práctica la teoría del instante decisivo de Cartier-Bresson: escoger, vislumbrar y decidir cuándo y a qué se hace la foto. Además, la publicó con Damon Winter, fotógrafo del NYT, no pudo entrar su cámara en Afganistán pero su iPhone hizo el trabajo la misma velocidad que captó la instantánea. «En las revoluciones árabes de la primavera pasada tenemos un ejemplo más reciente» de periodismo accidental, agrega Jordi V. Pou. En la otra cara de la moneda está Damon Winter, un fotógrafo estadounidense con una larga trayectoria en medios. El año pasado, viajó a Afganistán para realizar un reportaje sobre el Ejército de EEUU. «No puedo entrar al país con su reflex», explica Jordi V. Pou. Pero logró esconder un iPhone, con el que realizó una serie de fotografías retocadas conla aplicación móvil Hipsamatic. Las imágenes protagonizaron la portada del New York Times con controversia y una de ellas fue premiada en el certamen Pictures of the year international